Entrevista con Dra. Elisa Velázquez/Interview with Dr. Elisa Velázquez / by Michelle Nicola

(English Version Below)

El XIX Encuentro de Pueblos Negros tomó lugar el 9 y 10 de noviembre de 2018 en El Nacimiento (Múzquiz), Coahuila. Durante dos días aprendemos de los activistas, acádemicos y artistas aliados a la causa de los pueblos negros de México. Abajo les escribo una compilación de los apuntes que tomé de la ponencia de la Dra. Elisa Velázquez, además de la entrevista que grabamos con ella.

Dra. Veláquez empezó su ponencia explicándonos las raíces de los encuentros. Los Encuentros de los Pueblos Negros en México empezaron en 1997 gracias a los esfuerzos del Padre Gyn Jemmott, entre otras personas. Tenían como pregunta central ¿Qué problemáticas tienen los pueblos negros? De ahí, muchas comunidades de la Costa Chica comenzaron a hacer conferencias.

Después, la doctora nos platicó un poco sobre el libro del Dr. Aguirre Beltrán quién escribió en 1946 un libro llamado La población negra de México. Destaca que en realidad los Afro-mexicanos no fueron la “tercera raíz” porque en muchas regiones durante muchos tiempos habían comunidades en las que el numero de afro-mexicanos superó el numero de blancos. De hecho, casi no había ciudad o región en México en la que no había una población de africanos importante. Ellos trabajaban en la minería, la caña de azúcar, y en el caso de los Mascogos y la gente de Veracruz, la ganadería.

Podremos decir que existen tres comunidades importantes de afro-mexicanos: los Negros Mascogos en Coahuila, la gente de Veracruz, y la gente de las Costa Chicas de Guerrero y Oaxaca. El hecho de unir esos tres pueblos en el XIX es un hecho histórico que se ha logrado después de 20 años de trabajo. Además de eso, se ha hecho una encuesta del INAH sobre la población afrodescendientes de México y se ve que son más o menos 1.4 miliones de personas que se auto-reconocen como descendiente de un pueblo de África. Ese reconocimiento numérico es un paso clave en resolver las problemáticas que padecen las comunidades afrodescendientes porque se puede empezar a sumarlas y ver tendencias y exigir que el gobierno proporcione herramientas y recursos para resolverlas. Hasta ahora son cuatro estados que han dado reconocimiento al nivel del estado a los pueblos negros: Oaxaca, Guerrero, Veracruz (más o menos) y Coahuila. Ese visibilización es fundamental para el respaldo de esas comunidades.

Según Dra. Velázquez, la primera violación fue el silencio y con él, el desconocimiento de su propia historia, y por eso la meta tiene que ser la visibilización. Y entonces, ¿cuándo desapareció la memoria negra? Por una parte, se puede mirar la época colonial cuando no se prohibía el matrimonio entre las razas (mientras en los Estados-Unidos esto fue prohibido hasta los años 60, casi 70), y asimismo existían prejuicios de mejorar la raza y también la opción de procrear con una persona indígena para que los hijos entrara al mundo por “vientre libre.”

Después, en el siglo XVIII, se ponía en voga las ideas de la raza, que fue algo “cientificamente” comprobado, y aunque hoy sabemos que es totalmente mentira, las consecuencias de esas ideas eran profundas. Ya para el siglo XIX, se inventó en México un país mestizo, un país en el que todos eran descendientes de los españoles y las indígenas . . . olvidando por completo las muchas otras culturas que formaban parte de que era “México.”

Mientras la escuchaba, empecé a entender de manera urgente la necesidad de hacer la pregunta sobre la afro-descendencia en el censo de México, y en preparación sensibilizar la gente para que comprenden y contesten bien esa pregunta. Según dicen, todavía hay muchos mexicanos que desconocen la presencia de sus compatriotas afro-descendientes o tampoco reconocen la presencia de esa raíz en ellos mismos. Las palabras que usan en el censo, cómo hace el escuestadora la pregunta, la discriminación que hace que algunos se ofenden con la misma pregunta . . . todos son problemas urgentes que hay que resolver para tener una medida la más cerca a la verdad posible en el censo de 2020.

Para que el gobierno tome decisiones públicas, se necesita conocer su gente. Se necesita saber quienes son, dónde están y cuales son las rutas históricas, políticas, económicas, sociales y espirituales que han tomado hasta ahora. Se necesita conocer sus problemáticas y también sus sueños.

Para terminar, Dra. Velázquez nos dijo que es lo que se podía hacer cuando se logre la legislación, y el reconocimiento constitucional: se puede poner museos para que todos conozcan su pasado y estén orgullosos de ello, se puede ponder programas para mejorar la economía, se puede poner más vias para las personas de color hacia carreras políticas y del profesor, se puede dar pasos hacia una sociedad más igalitaria porque una sociedad que no conoce su diversidad no puede ser igalitaria. Esa legislación puede servir para que haya más maestros trabajando en como enseñar esa historia, para que cambien los programas de estudios, para que hayan más talleres y más investigaciones fundado de un gobierno que realmente quiere conocer a sus gente.

Qué sea así, pensé, qué sea así.


The XIX Encounter of Black Peoples took place on November 9 and 10, 2018 in El Nacimiento (Múzquiz), Coahuila. For two days we learn from the activists, academics and artists allied to the cause of Black peoples in Mexico. Below is a compilation of the notes I took from the presentation of Dr. Elisa Velázquez, in addition to the above interview we recorded with her.

Dr. Veláquez began her presentation by explaining the roots of the Encuentros. The Encounter of the Black Peoples in Mexico began in 1997 thanks to the efforts of Father Gyn Jemmott, among others. They had a central question: What problems do Black Mexicans have? After the initial Encuentro, many communities of the Costa Chica began to hold their own conferences.

Later, Dr. Velázquez talked a bit about Dr. Aguirre Beltrán’s book, called The Black Population of Mexico (1946). She emphasized that in reality Afro-Mexicans were not the "third root" because in many regions and during many times there were communities in which the number of Afro-Mexicans exceeded the number of whites. In fact, there was almost no city or region in Mexico where there was not a significant population of Africans. They worked in mining, sugar cane, and in the case of the Mascogos and the people of Veracruz, livestock.

There are three main communities of Afro-Mexicans: the Negros Mascogos in Coahuila, the people of Veracruz, and the people of the Costa Chicas of Guerrero and Oaxaca. The fact that these three main branches of Afro-Mexicans united at the XIX Encuentro, is a historical moment, and the one of the fruits of 20 years of labor. In addition to bringing together diverse groups of Afro-Mexicans, the work of the last 20 years has resulted in an INAH survey conducted on the Afro-descendant population of Mexico. Thanks to this survey, we know that there are AT LEAST 1.4 million people who self-recognize as a descendant of an African people. This numerical recognition is a key step in solving the problems afflicting Afro-descendant communities. With this recognition, activist and allies can begin to look for trends in problems affecting the Afro-Mexican communities, and demand that the government provide tools and resources to solve them. So far there are four states that have given recognition at the state level to the black peoples: Oaxaca, Guerrero, Veracruz (more or less) and Coahuila. This visibility is fundamental to the support of these communities.

According to Dr. Velázquez, the first violation against the Afro-Mexican people was silence. Along with silence came the ignorance of ones own history, and for that reason a main goal of the people fighting for this cause is the visibilization of the Afro-Mexican people. So when did the collective memory of Black peoples disappear? On the one hand, we can look at the colonial era when marriage between races was not prohibited (in the United States inter-racial marriage was prohibited until the 60s, almost 70). There were also prejudices about the superiority of whiteness, and many people sought freedom through the practice of “veintre libre” (free womb). Africans who were enslaved would procreate with indigenous peoples, thereby gaining freedom for their children.

Then, in the eighteenth century, ideas about race- something “scientifically proven” came into vogue, and although today we know that these ideas are totally false, the consequences of them were profound. Already by the 19th century, Mexico had invented a mestizo race for itself, a land in which all were descendants of Spaniards and indigenous peoples. . . completely forgetting the many other cultures that were part of the nation of Mexico.

While listening to her, I began to urgently understand the need to include the question about Afro-descendants in the Mexican census, and in preparation to sensitize people so that they understand and answer that question as is true for them. Many people talked about how there are still many Mexicans who do not know the presence of their Afro-descendant compatriots or recognize the presence of that root in themselves. The words they use in the census, how the census-taker asks the question, the discrimination that exists in Mexico makes it so some people are offended by even being asked the question . . . all are urgent problems that must be resolved to have a census measure as close to the truth as possible in 2020.

In order for the government to make public decisions, it is necessary that the government know its people. The government needs to know who they are, where they are and what are the historical, political, economic, social and spiritual routes they have taken so far. The government need to know its peoples’ problems and also their dreams.

Finally, Dr. Velázquez talked to us about what could be done when the legislation and constitutional recognition for Afro-mexicans are achieved: museums can be put in place so that everyone knows their past and is proud of it, programs can be put in place to improve the economy, there can be more ways for people of color to access political careers . . . we can take steps towards a more egalitarian society because a society that does not know its diversity can not be egalitarian. The legislation can be used to have more teachers working on how to teach Afro-Mexican history, to change the curriculum, to have more workshops and more research funded by a government that really wants to know its people.

Let it be, let it be.